Repost ‘Meet the scientist’ – Time Scavengers

Saludo a mis lectores deseándoles un año 2019 muy productivo y lleno de felicidad. Esta entrada tiene como propósito compartir entre hispanohablantes que no dominan el idioma inglés un post en la sección Meet the scientist del blog de divulgación Time Scavengers. En dicho post se destaca al autor de Caribe Prehistórico, este servidor. Time Scavengers es una iniciativa liderada por Adriane Lam (University of Massachusetts Amherst) y Jen Bauer (University of Florida) que busca acercar al público no experto en ciencia a temas relacionados con evolución y cambio climático, además de compartir experiencias de investigación y aprendizaje en las que participan investigadores posdoctorales, estudiantes de posgrado y paleontólogos avocacionales en diferentes contextos (salón de clases, campo, laboratorio). Lo anterior permite hacer divulgación de la ciencia con personas que se interesan y/o trabajan con diferentes perspectivas y disciplinas científicas, haciendo más enriquecedor el proyecto. La dirección web de Time Scavengers es la siguiente: https://timescavengers.blog/

 

Logo de Time Scavengers. Tomado de la página Time Scavengers en Facebook (para visitarla, clickea este enlace)

 

A continuación se reproduce en una versión traducida al español el post mencionado. En él, cuento, de manera suscinta, mi historia personal con la ciencia, qué me llevó a querer convertirme en paleontólogo, por qué es importante estudiar fósiles en el trópico, cómo aporto a la paleontología tropical, y doy un consejo final a personas que aspiren ser científicos. Disfrútenlo. Y no olviden visitar el blog Time Scavengers para echarle un vistazo a la versión original en inglés (click aquí), incluyendo ilustraciones y fotos no reproducidas aquí, así como enlaces a videos en YouTube. Agradecimientos especiales a Adriane y Jen por su invitación a colaborar con su blog.


 

Kevin Jiménez-Lara, Paleomastozoólogo y paleobiogeógrafo

En primer lugar, permitánme presentarme. Soy un estudiante de doctorado colombiano en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Mi investigación se enfoca en la evolución de xenartros, mamíferos que incluyen armadillos, perezosos y hormigueros.

Desde que era niño, tuve una fuerte inclinación por aprender acerca de la naturaleza. Por esa razón, me fascinaba (y aún me fascina) leer un montón y ver documentales sobre ciencia, vida salvaje, fenómenos metereológicos, historia de la Tierra y el Universo, teorías e hipótesis astrofísicas, y otros temas similares. La ciencia tiene un poder explicativo increíble, y eso es lo que más me ha cautivado de ella. La ciencia nos permite conocer nuestro lugar en el Universo.

Siguiendo mi vocación, estudié biología en la universidad. Aunque durante mi pregrado hubieron muchas disciplinas de la biología que me llamaron la atención, la única que me enamoró fue el estudio de las formas de vida extintas, es decir, la paleobiología. A simple vista, no es fácil explicar por qué quise ser paleobiólogo, dado que hay muy pocos paleobiólogos colombianos e instituciones que enseñen paleobiología y/o desarrollen investigación paleobiológica en mi país natal. Sin embargo, estudiar la historia de evolución única de los seres vivos me pareció no sólo una activida noble, respetable, sino que se convirtió en una pasión que creo firmemente me acompañará hasta que deje de vivir. La paleobiología ha fundamentado mi vida en el ámbito profesional, y también en un sentido personal, filosófico.

Desarrollar investigación en paleobiología en un país localizado en el cinturón intertropical (es decir, cerca al Ecuador geográfico) y caracterizado como una de las áreas más biodiversas en la Tierra, implica grandes retos y oportunidades. Por un lado, hay poco o ningún apoyo del Estado para estudiar paleobiología como consecuencia del desarrollo sociohistórico del país. Adicionalmente, hay limitaciones relacionadas con la logística en regiones de difícil acceso debido a su ubicación geográfica y/o características de orden público. También se afronta escasez de afloramientos continuos de rocas sedimentarias donde los fósiles pueden ser encontrados. Frecuentemente, producto de factores climáticos y de vegetación abundante, los fósiles están mal preservados (sin embargo, a veces, ¡se los encuentra delicadamente preservados!). Pero estas limitaciones son ampliamente compensadas por enormes oportunidades. Los fósiles del trópico son excepcionalmente valiosos. Ellos documentan innumerables historias de evolución que pueden ayudarnos a explicar una de las preguntas más inquietantes para muchos biólogos: ¿Por qué existe una tendencia en diferentes grupos de organismos actuales a presentar una mayor diversidad en la zona intertropical en comparación con otras zonas ubicadas en latitudes más altas?

La paleobiología en el trópico es muy necesaria porque hay un sesgo generalizado en la investigación de muchos organismos extintos y períodos en la historia de la Tierra. Es decir, la mayor parte de la investigación en estos temas ha sido realizada en Europa y Norteamérica (regiones extra-tropicales). En Colombia, expediciones y estudios paleontológicos han arrojado hallazgos sorprendentes, incluyendo, por supuesto, nuestro organismo extinto insignia (en mi opinión): la Titanoboa (Titanoboa cerrejonensis). Para todos aquellos que no la conocen, esta serpiente vivió hace aproximadamente 60 millones de años en el extremo norte de Colombia (la península de La Guajira), y su característica más sorprendente fue su tamaño y masa corporal. Titanoboa podía medir 13 metros de longitud y sobrepasar una tonelada de peso. ¡Eso la hace la serpiente más grande de todos los tiempos!

Yo contribuyo a la paleobiología tropical a través del estudio de xenartros fósiles (armadillos, perezosos y hormigueros), particularmente aquellos que vivieron en el norte de Sudamérica y sur de Centroamérica. Busco esclarecer preguntas acerca de las relaciones evolutivas/filogenéticas (de parentesco) entre representantes extintos de estos mamíferos carismáticos y, al mismo tiempo, reconstruir cambios históricos en sus distribuciones geográficas (dónde vivían a través del tiempo).

¿Por qué es importante estudiar armadillos, perezosos y hormigueros exintos? Hay muchas razones, pero mi favorita es que ellos son animales cuyo origen y evolución está estrechamente relacionado con eventos y procesos abióticos (no biológicos) de gran magnitud (tales como cambios climáticos y eventos tectónicos). A lo largo de decenas de millones de años, factores abióticos ‘moldearon’ su biología y ecología para convertir a la xenartros en algunos de los mamíferos más peculiares que existieron en la era Cenozoica (los últimos 65 millones de años, tras la extinción de los dinosaurios que no eran ancestros directos de las aves modernas). ¿Has visto cuán extraños lucen algunos armadillos cuando se enrollan como una bola, o los movimientos extremadamente lentos de un perezoso de tres dedos, o el largo hocico tubular de un hormiguero gigante? Si no lo has visto, deberías mirar los videos enlazados en la anterior oración. Pero en el registro fósil de los xenartros nosotros conocemos incluso características más bizarras que aquellas que vemos en las especies actuales. Por ejemplo, varias especies de perezosos gigantes solían nadar (sí, has leído bien, ‘nadar’) en zonas litorales (áreas cercanas a la playa) de Sudamérica occidental hace unos 5 millones de años. ¿No es eso alucinante?

Los xenartros constituyen un modelo de estudio destacado sobre cómo la Tierra y la vida evolucionan juntas, desde su diferenciación evolutiva hace aproximadamente 98 millones de años, posiblemente favorecida por la separación geográfica de África y Sudamérica, hasta su colonización de Norteamérica durante los últimos 9 millones de años en el marco ambiental del levantamiento y emersión del Istmo de Panamá y la Última Gran Glaciación. Esto hace de los xenartros organismos interesantes para estudiar patrones y procesos evolutivos de alta complejidad en el trópico.

Yo estoy particularmente interesado en las implicaciones evolutivas (diversificación) de los eventos de dispersión (movimiento de las especies en largas escalas de tiempo) de los xenartros desde el norte de Sudamérica a Norteamérica (incluyendo su antigua península centroamericana) durante intervalos de tiempo geológico que precedieron inmediatamente la formación definitiva del Istmo de Panamá. Las dispersiones a larga distancia a través de un mar somero (poco profundo), como aquel que existió entre el sur de Centroamérica y el noroccidente de Sudamérica antes de la emersión definitiva del Istmo de Panamá, es uno de los fenómenos biogeográficos menos comprendidos. La dispersión a larga distancia permite explicar distribuciones disyuntas (separaciones distantes de organismos emparentados) así como entender la sutil interacción entre faunas distintivas de áreas adyacentes.

Para cumplir mi objetivo general de investigación es necesario trabajar fuertemente en la deteminación de identidades y afinidades de xenartros encontrados en rocas sedimentarias con antiguedades entre el Mioceno medio y Plioceno (15-2 millones de años) en las regiones mencionadas, incluyendo no sólo fósiles previamente colectados, sino también nuevos hallazgos. De manera complementaria, se requiere poner la identificaciones en un contexto geográfico a través de métodos de similaridad/disimilaridad. Yo también utilizo modelos biogeográficos probabilísticos para inferir patrones y procesos de distribución en varios linajes de xenartros, de tal forma que podamos entender de una manera analítica, no estrictamente narrativa, los cambios de sus ocurrencias en el espacio. Finalmente, eventos de dispersión a través de ambientes poco aptos para la mayoría de los xenartros, como mares someros, son abordados a través de reconstrucciones locomotoras para estimar la capacidad de dispersión (vagilidad).

Quiero finalizar esta entrada dando un consejo importante a aquellos que aspiran ser científicos. El camino para trabajar en ciencia puede ser, en mayor o menor medida, largo y complejo. Sin embargo, si te mantienes fiel a tus convicciones y te esfuerzas bajo un régimen de autodisciplina, no sólo llegarás a ser científico, sino uno de los investigadores más prominentes en tu área. Cuestiona todo, no sostengas firmemente hipótesis que tienen poca evidencia asociada. Y sobre todo, escribe, escribe para esclarecer en tu mente muchos asuntos relacionados con tu investigación.

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